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5 de junio de 2026

"El cine es algo muy poderoso"

A sala llena, proyectamos “Nuestra tierra”, el notable documental de Lucrecia Martel, tras lo cual la directora mantuvo un diálogo con el público y abogó por un cine que brinde respuestas a su comunidad.

“Desde muy chica que veía a las Madres y las Abuelas marchando, una dice ‘existe el heroísmo’, frente a lo ineluctable del poder, es una inyección de fuerza”, afirmó la directora Lucrecia Martel tras la proyección de su magnífico documental Nuestra tierra, en la Casa por la Identidad, en la exESMA.

Ante un auditorio colmado, y en el marco del ciclo “Cine por la Identidad”, que cuenta con el apoyo del Banco Provincia, Martel reflexionó sobre su película y primera incursión en la no ficción, que reconstruye el asesinato del cacique indígena Javier Chocobar y el hostigamiento e intento de desalojo de la Comunidad Chuschagasta de sus tierras ancestrales en la provincia de Tucumán.

Martel, entrevistada por el periodista Manuel Barrientos, se refirió puntualmente a su propia influencia y la de su equipo en el juicio por el homicidio de Chocobar, que el film registra en detalle. “El cine son todas las instancias, el antes, el durante y el después, y también cuando nuestros conciudadanos nos ven trabajar. Era un juicio oral y público. Les dije a los jueces ‘estoy haciendo un documental sobre este caso, es un juicio histórico’, y quizá esto habrá sido un llamado de atención, aunque pienso que cada día de un juez debería ser que sienta el peso de la historia”.

El papel de la justicia, del cine, de la identidad, Martel recorrió con su reconocida franqueza e inteligencia diversos aspectos que ha disparado su película, frente a un público aún movilizado por su potencia y su belleza. En alusión a uno de los personajes, “el Niño” Gómez, expolicía, exonerado de la fuerza, contó que mientras se realizaba el juicio todavía se desempeñaba como perito fotográfico del poder judicial de Salta y él mismo tenía varias causas abiertas, entre ellas por apremios ilegales y robo. “De todas las cosas que andan mal, la justicia es la que más miedo da –consideró la cineasta–. Esa sumisión frente al poder, ese deseo de no saber, esa impunidad…”.

“El cine es muy poderoso”, dijo y agregó: “Hay una militancia que tenemos que asumir, generar archivo de las comunidades, de los barrios, de los clubes, de todo. El archivo es un paso muy importante. Este país es una ‘bomba’ de belleza, de complejidad, es un trabajo por delante”. Al respecto, Barrientos subrayó la existencia del Archivo Biográfico Familiar de Abuelas, que funciona en ese espacio –el archivo oral más grande de América latina–, y que ha sido insumo e inspiración para obras, libros y piezas audiovisuales.

Las migraciones y desplazamientos, los saberes de los pueblos originarios, que hoy resuenan en las prácticas solidarias en los barrios, la profunda maldad de los sectores dominantes, la charla avanzó por las distintas problemáticas que suscita el documental, incluida una escena concreta, en la que uno de los miembros de la Comunidad Chuschagasta expresa que a ellos “el diálogo no les sirve”. “No todo se puede conversar –refrendó Martel–, a veces el diálogo es la institución del otro”. Tal cual ocurre, por caso, con quienes sostienen un discurso negacionista.

“A la gente del cine nos cuesta comprender cuando hay que dar respuesta a nuestra comunidad con nuestro trabajo, tenemos que recuperar esa fe, hay muchas cosas para hacer”, destacó Martel, quien confesó que recién ahora entendió “qué es el cine”. “Con esta película, lo que siento es que hay que estar disponibles para nuestra comunidad, y hacer cine es algo que excede a la industria. No tenemos que caer en la trampa del ‘no se puede’, ¡confiemos en la belleza!”, concluyó.

Fuente: Abuelas
Autor/a: Abuelas